Punta Arenas

La ciudad de los techos rojos | 1848 | Gentilicio: Puntarenense

Punta Arenas se ubica estratégicamente en la ruta de navegación que comunica los océanos Atlántico y Pacífico a través del Estrecho de Magallanes; ruta que separa a la Patagonia de Tierra del Fuego y es potencialmente un punto de gran influencia en el comercio internacional. Su fundación, en 1848, representó el primer acto de soberanía chilena en un territorio distante e inhóspito, pero de gran valor geopolítico y económico.

Fundación de la ciudad

Los primeros colonos fueron soldados y funcionarios chilenos que junto a sus familias se dedicaban a extraer carbón de un río cercano; pero, pronto comenzaron a ocuparse de prestar servicios a los buques que emprendían la travesía interoceánica, especialmente entre California y Europa. Así, el creciente tránsito de embarcaciones y tripulaciones extranjeras, decidió al gobierno conceder a Punta Arenas los rangos de puerto menor y puerto libre, con lo que propició la formación de un polo de desarrollo comercial.

Estas medidas favorecieron la llegada a la región magallánica de numerosos colonos europeos y jornaleros chilotes que se ocuparon en nuevas actividades productivas, tales como la minería aurífera y la ganadería ovina, industria a partir de la cual se originaron grandes fortunas que permitieron a la ciudad experimentar importantes adelantos urbanos.

Al comenzar la segunda década del siglo XX, el comercio puntarenense comenzó a declinar inexorablemente como consecuencia de la apertura del Canal de Panamá y de la creación de una aduana chilena en la ciudad. Además, se agregó una crisis en el sector ganadero derivada del ingreso al mercado de la producción proveniente de las llanuras neozelandesas, así como de las tensiones sociales provocadas por la concentración de la propiedad de la tierra.

Los problemas de la economía magallánica tuvieron especial relevancia para el Estado chileno por la gravitación estratégica que suponía la región, de modo que desde fines de la década de 1930 se introdujeron una serie de medidas destinadas a distribuir de manera más equitativa la tenencia territorial y a incentivar el desenvolvimiento de otras actividades económicas. Entre estas últimas, la de mayor importancia fue la exploración de reservas de hidrocarburos en el fondo marino del estrecho. El éxito de las prospecciones permitió que, a partir de 1950, los primeros pozos petrolíferos comenzaran a operar administrados por la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), entregando al país una fuente energética propia que permitió a la región revitalizar su economía.

fuente: Memoria Chilena

Mitos

La Isla Friendship

En la década de los 80 se conoció el caso de un santiaguino que, de forma milagrosa, fue curado del cáncer que tenía por unos seres alienígenas de aspecto nórdico. Se supone que estos seres viven en el sur de Chile, en la llamada Isla Friendship.

Se trata de una supuesta congregación religiosa alienígena que elegía quienes podían visitarlos, y los llevaban por los canales de la Patagonia.

Muchos, hasta hoy en día, están en la búsqueda de la famosa isla, aún sin tener éxito.

La Doncella Calafate

Entre todos los mitos de la Patagonia, La Doncella Calafate es el más popular; habla sobre una doncella Tehuelche llamada Calafate, que se enamora perdidamente de un joven Selk´nam durante la estancia de éste en el pueblo Tehuelche.

Este amor prohibido fue separado por medio de la magia de un chamán, convirtiendo a la joven en un arbusto conocido como Calafate. Pero los espíritus se apiadaron del joven y lo convirtieron en ave para que recorriera la zona más rápido, hasta encontrarla. Se dice que cualquiera que pruebe el fruto del Calafate volverá por más.

El Dedo del Indio Patagón

La famosa estatua del Indio Patagón se encuentra en la Plaza de Punta Arenas, y cuenta la leyenda que si se besa su dedo gordo, se podrá obtener protección y buena suerte en los viajes, además de poder volver a la zona.

Esto nace gracias a la historia de un marino que, al tatuarse un símbolo que tenía la estatua, tuvo suerte en sus viajes y volvió sano y salvo, contando su experiencia.

El Gualicho

Si sientes que algo te está controlando, o una fuerza maligna te rodea, puedes estar bajo el hechizo del Gualicho, un espíritu maligno que puede actuar a través de engaños, violencia o amor.

Dice la leyenda que la mejor forma de protegerse es rindiéndole tributos, ofrendas y sacrificios; o se le puede enfrentar, cabalgando ferozmente a través de su espíritu.

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